LA LOCURA DE BABBAGE, Charles Babbage

LA LOCURA DE BABBAGE, Charles Babbage (1793-1871), visionario inglés y catedrático de Cambridge, hubiera podido acelerar el desarrollo de las computadoras si él y su mente inventiva hubieran nacido 100 años después. Adelantó la situación del hardware computacional al inventar la “máquina de diferencias”, capaz de calcular tablas matemáticas. En 1834, cuando trabajaba en los avances de la máquina de diferencias Babbage concibió la idea de una “máquina analítica”. En esencia, ésta era una computadora de propósitos generales. Conforme con su diseño, la máquina analítica de Babbage podía suma r, substraer, multiplicar y dividir en secuencia automática a una velocidad de 60 sumas por minuto.

El diseño requería miles de engranes y mecanismos que cubrirían el área de un campo de futbol y necesitaría accionarse por una locomotora. Los escépticos l e pusieron el sobrenombre de “la locura de Babbage”. Charles Babbage trabajó en su máquina analítica hasta su muerte. Los trazos detallados de Babbage describían las características incorporadas ahora en la moderna computadora electrónica. Si Babbage hubiera vivido en la era de la tecnología electrónica y las partes de precisión, hubiera adelantado el nacimiento de la computadora electrónica por varías décadas. Ironicamente, su obra se olvidó a tal grado, que algunos pioneros en el desarrollo de la computadora electrónica ignoraron por completo sus conceptos sobre memoria, impresoras, tarjetas perforadas y control de pro grama secuencia.

LA PRIMERA TARJETA PERFORADA; El telar de tejido, inventado en 1801 por el Francés Joseph-Marie Jackard (1753-1834), usado todavía en la actualidad, se controla por medio de tarjetas perforadas. El telar de Jackard opera de la manera siguiente: las tarje tarjetas se perforan estratégicamente y se acomodan en cierta secuencia para indicar un diseño de tejido en particular. Charles Babbage quiso aplicar el concepto de las tarjetas perforadas del telar de Jackard en su motor analítico. En 1843 Lady Ada Augusta Lovelace sugirió la idea de que las tarjetas perforadas pudieran adaptarse de manera que propiciaran que el motor de Babbage repitiera ciertas operaciones. Debido a esta sugerencia algunas personas consideran a Lady Lovelace la primera programadora.

Herman Hollerit (1860-1929) La oficina de censos estadounidense no terminó el censo de 1880 sino hasta 1888. La dirección de la oficina ya había llegado a la conclusión de que el censo de cada diez años tardaría mas que los mismo 10 años para terminarlo. La oficina de censos comisiono al estadística Herman Hollerit para que aplicara su experiencia en tarjetas perforadas y llevara a cabo el censo de 1890. Con el procesamiento de las tarjetas perforadas y el tabulador de tarjetas perforadas de Hollerit, el censo se terminó en sólo 3 a años y la oficina se ahorró alrededor de $5,000,000 de dólares. Así empezó el procesamiento automatizado de datos. Hollerit no tomó la idea de las tarjetas perforadas del invento de Jackard, sino de la “fotografía de perforación” Algunas líneas ferroviarias de la época expedían boletos con descripciones físicas del pasajero; los conductores hacían orificios en los boletos que describían el color de cabello, de ojos y la forma de nariz del pasajero. Eso le dió a Hollerith la idea para hacer la fotografía perforada de cada persona que se iba a tabular. Hollertih fundó la Tabulating Machine Company y vendió sus productos en todo el mundo. La demanda de sus máquinas se extendió incluso hasta Rusia. El primer censo llevado a cabo en Rusia en 1897, se registró con el Tabulador de Hollerith. En 1911, la Tabulating Machine Company, al unirse con otras Compañías, formó la Computing-Tabulating-Recording-Company.

Friday, June 30, 2006

La locura de Babbage.

Charles Babbage (1793-1871), visionario inglés y catedrático de Cambridge, hubiera podido acelerar el desarrollo de las computadoras si él y su mente inventiva hubieran nacido 100 años después. Adelantó la situación del hardware computacional al inventar la “máquina de diferencias”, capaz de calcular tablas matemáticas. En 1834, cuando trabajaba en los avances de la máquina de diferencias Babbage concibió la idea de una “máquina analítica”. En esencia, ésta era una computadora de propósitos generales. Conforme con su diseño, la máquina analítica de Babbage podía sumar, substraer, multiplicar y dividir en secuencia automática a una velocidad de 60 sumas por minuto. El diseño requería miles de engranes y mecanismos que cubrirían el área de un campo de fútbol y necesitaría accionarse por una locomotora. Los escépticos le pusieron el sobrenombre de “la locura de Babbage”. Charles Babbage trabajó en su máquina analítica hasta su muerte. Los trazos detallados de Babbage describían las características incorporadas ahora en la moderna computadora electrónica. Si Babbage hubiera vivido en la era de la tecnología electrónica y las partes de precisión, hubiera adelantado el nacimiento de la computadora electrónica por varías décadas. Irónicamente, su obra se olvidó a tal grado, que algunos pioneros en el desarrollo de la computadora electrónica ignoraron por completo sus conceptos sobre memoria, impresoras, tarjetas perforadas y control de programa de secuencia.

La primera computadora fue la máquina analítica creada por Charles Babbage, profesor matemático de la Universidad de Cambridge en el siglo XIX. La idea que tuvo Charles Babbage sobre un computador nació debido a que la elaboración de las tablas matemáticas era un proceso tedioso y propenso a errores. En 1823 el gobierno Británico lo apoyo para crear el proyecto de una máquina de diferencias, un dispositivo mecánico para efectuar sumas repetidas.

Babbage inventó en 1822 la primera computadora de propósito general. Nunca llegó a construirla, ya que las técnicas de precisión de la época no estaban preparadas para satisfacer las necesidades de su proyecto. Pero el concepto que dejó BABBAGE en el diseño de su máquina, ha suministrado ideas básicas que se utilizaron en las computadoras modernas.

Propuso una máquina con ruedas contadoras decimales que fuera capaz de efectuar una operación de suma en un segundo; era ante todo automática y requería un mínimo de atención por parte del operador, lograba esto evitando que la máquina perdiera velocidad. Babbage había diseñado su máquina con capacidad de acumular datos, operar y controlar la ejecución de las instrucciones.

Dicha máquina debía disponer de:

a) Dispositivo de entrada

b) Memoria para almacenar los datos introducidos y los resultados de las operaciones intermedias

c) Unidad de control, vigila la ejecución correcta de las instrucciones

d) Unidad de aritmética y lógica, efectúa las operaciones

e) Dispositivo de salida, transmite el resultado al exterior

El sueño o la locura de Babbage Originalmente publicado en CiberSur nº 9, Mayo 1999

Volvemos al pasado después de nuestras incursiones en la computación ubicua (I y II). Nos situamos en la Inglaterra del siglo XIX. El Imperio Británico, al igual que las otras grandes potencias marítimas de la época, era un gran consumidor de tablas numéricas para la navegación, pero los errores tipográficos y los inevitables de los calculadores humanos provocaban incluso naufragios.

En esta época ya eran usadas tarjetas perforadas. El telar de tejido, inventado en 1801 por el francés Joseph-Marie Jackard (1753-1834), usado todavía en la actualidad, se controla por medio de ellas: las tarjetas se perforan estratégicamente y se colocan en cierta secuencia para indicar un diseño de tejido en particular.

Charles Babbage (1793-1871), el visionario catedrático de Cambridge a quien dedicamos hoy nuestro artículo, poseía un retrato suyo fabricado a partir de unas 10.000 tarjetas perforadas. Conocía también las máquinas de Pascal y de Leibnitz y, apoyado económicamente durante diecinueve años por el gobierno inglés, concibió, planeó y casi realizó las dos máquinas de calcular más completas jamás imaginadas hasta el momento. Se dice de Babbage que si hubiera vivido en la era de la tecnología electrónica y las partes de precisión, habría adelantado varias décadas el nacimiento de la computadora electrónica. Irónicamente, su obra se olvidó de tal forma, que algunos pioneros en el desarrollo de la computadora electrónica ignoraron por completo sus conceptos sobre memoria, impresoras, tarjetas perforadas y control de programa secuencial.

El primer proyecto de Babbage fue la máquina diferencial (difference engine). El objetivo principal de esta máquina era calcular tablas de logaritmos. A pesar de haber gastado una suma ingente en su realización, Babbage nunca llegó a completarla. Clément, el artesano encargado de la fabricación, no pudo llegar con la tecnología de la época a los altos estándares exigidos en los pliegos de condiciones del diseñador.

La máquina fue finalmente construida por Pehr G. Scheutz (1785-1873) con el apoyo financiero de la Real Academia de Ciencias de Suecia. Diversos prototipos de la versión simplicada de la máquina diferencial, conocida ahora como máquina de tabular estuvieron en funcionamiento durante todo el siglo XIX a ambos lados del Atlántico.

En 1834, Babbage concibe la máquina analítica (analitycal engine) y deja de trabajar en la diferencial. En esencia, ésta era una computadora de propósitos generales. El catedrático de Cambridge la definía como una devanadera de cifras capaz de hacer todas las operaciones matemáticas imaginables. Según los planos, la máquina analítica debería sumar, restar, multiplicar y dividir en secuencia a razón de una opración por segundo. El diseño requería miles de engranajes y mecanismos que cubrirían el área de un campo de futbol y necesitaría la fuerza motriz de una locomotora. Los escépticos le pusieron el sobrenombre de la locura de Babbage.

Charles Babbage trabajó en su máquina analítica hasta su muerte. Los trazos detallados de Babbage describían las características incorporadas ahora en la moderna computadora electrónica, incluyendo un programa grabado en tarjetas perforadas.

Maquina diferencialEn 1843 Lady Ada Augusta Lovelace (hija de Lord Byron y colaboradora de Babbage) sugirió la idea de que las tarjetas perforadas pudieran adaptarse de manera que propiciaran que el motor de Babbage repitiera ciertas operaciones. Debido a esta sugerencia Lady Lovelace es considerada el primer programador informático de la historia. El lenguaje de programación ADA fue bautizado así en su honor.

Desgraciadamente, las limitaciones técnicas impidieron la realización de la máquina. Hubo de esperar un siglo y la aparición de la tecnología electrónica para que el sueño de Babbage se hiciera realidad. La unión de la máquina de vapor, los mecanismos de relojería y los molinos de agua y viento no eran suficientes para el genio o la locura de Babbage.

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